Biblioteca popular obrera Jean Jaurés

 

En los comienzos del año 1918, históricamente reconocido como el año de la paz, sucedieron hechos que marcaron a la sociedad mundial,  tales como el derrumbe del imperio alemán, la finalización de la Guerra que aquejaba al mundo y la inesperada nevada, que viste de blanco al Buenos Aires de la época.

Tantos hechos importantes no impidieron a los obreros Argentinos que se unieran para formar un movimiento social, influenciado por el espíritu revolucionario Europeo.

Los ideales de los intelectuales, dieron a luz, para aquel entonces, a grupos de reunión, donde se pudieron intercambiar ideas, leer o estudiar, cuyos primeros centros, fueron los cafés, donde se entraban por la noche.

Para esa época, no se aceptaba en la sociedad Porteña la idea de que las mujeres concurrieran a este tipo de reuniones, por lo que muchas de ellas, como Alfonsina Storni, por ejemplo, eran muy cuestionadas.

En el seno de la sociedad lujanense, un grupo de defensores del librepensamiento y la lectura, idearon la fundación de una biblioteca, donde se pudieran realizar actividades de este tipo.

La idea de un espacio para beneficio público, accesible para todo trabajador, comenzó a movilizarse, creando un lugar que funcionar como centro de cultura permanente, dando lugar a la libertad de expresión del ser humano.

En sus comienzos, funcionaba en un local, de la calle Alsina. Luego fue reemplazado por una habitación en una casa de familia, en la calle Italia, y finalmente, los trabajadores incasables, logran a través de dificultosos requerimientos, hacia Noviembre de 1927, terminar de construir el edificio, donde hasta hoy en día, funciona la biblioteca, para el público en general.

La Biblioteca popular obrera, nombrada Jean Jaurés, por un grupo socialista que integraba la comisión directiva de la biblioteca, fue víctima de dos clausuras por mano de gobiernos de facto: la primera ocasión en 1944, con el gobierno del Gral. Pablo Ramírez, reabierta en 1946, y la segunda, en 1966, con el gobierno de Onganía, y reabierta en 1968.

Si bien pocas veces contó con recursos económicos para realizar las tareas a las que está destinada, desde 1918, aportó bienes culturales a la Villa de Luján.

                                                                                                

Bernardo Melendez

Lorena Zabala

Carolina Nicosia

Gonzalo Romero Arroyo